Por Rev. Alfonso Herrera Perez
Nuestra sociedad vive actualmente, tanto en el ámbito secular como en el religioso, una ola de atracción hacia el mundo de los demonios. El énfasis en estos y en su actividad, ha logrado tener cada vez más peso en las iglesias que el énfasis en las cosas santas. Lo anterior no quiere decir, de ninguna manera, que la iglesia esté volviendo su atención hacia el otro reino, pero si que se está fijando mucho en él. ¿Cuál podrá ser la posible causa de ello? Existen rastros de, al menos, dos doctrinas extrabíblicas que se encuentran anidadas en algunos sectores de las iglesias: El Animismo y el Maniqueísmo.
El animismo (del latín. Ánima, "aliento" l "alma") es, por definición, la creencia en seres espirituales. Se puede decir que, en cierta manera, el animismo es antropomórfico. Entre los biólogos y psicólogos, el animismo hace referencia al punto de vista que considera la mente humana como una entidad no material que, a pesar de todo, interactúa con el cuerpo a través del cerebro y el sistema nervioso. Como teoría filosófica, el animismo, por lo común llamado pansiquismo, es la doctrina que sostiene que todos los objetos en el mundo poseen un ser interno psicológico. El físico y químico alemán del siglo XVIII Georg Ernst Stahi recogió la palabra animismo para describir su teoría según la cual el alma es el principio vital responsable del desarrollo orgánico. Desde finales del siglo XIX, sin embargo, el concepto ha sido principalmente asociado con la antropología y con el antropólogo británico Sir edward Burnett Tylor, quien describió el origen de la religión y creencias primitivas en términos de animismo.
¿En qué consiste esta doctrina? En su obra Cultura Primitiva (1871) Tylor definió el animismo como la creencia general en seres espirituales y lo consideró "una mínima definición de religión". Afirmaba que todas las religiones, desde la más simple hasta las más complejas, entrañan alguna forma de animismo. De acuerdo con tylor, los pueblos primitivos, es decir, aquellos sin tradiciones escritas, creen que los espíritus o almas son la causa de la vida de los seres humanos; representan a las almas como fantasmas, con forma de vapores o sombras, las cuales pueden trasmigrar de una persona a otra, de los muertos a los vivos, e incluso de las plantas, animales y objetos inanimados hacia otros individuos de su especie -otras plantas, animales u objetos. Al formular su teoría, Tylor asumía que su teoría animística se desarrollaba en un intento de explicar las causas de los sueños, los trances y la muerte, la diferencia entre un cuerpo viviente y uno muerto, así como la naturaleza de las imágenes que uno distingue en sueños y trances.
Las teorías de Tylor fueron criticadas por el antropólogo británico Robert R. Marett, quien afirmaba que esos pueblos primitivos no podían haber tenido un origen más emocional e intuitivo. Rechazaba la teoría de Tylor al respecto, de que todo objeto debía ser considerado como ser vivo. Marett pensaba que estos grupos primitivos debían haber considerado algunos objetos dentro de su teoría como inertes y que probablemente consideraron sólo aquellos objetos que tenían cualidades inusuales o que se comportaban de forma impredecible o misteriosa durante su vida. Sostenía, además que el antiguo concepto de vitalidad no estaba lo bastante elaborado para incluir la noción de un alma o espíritu inherente al objeto. Los pueblos primitivos trataban a los objetos que consideraban animados como si tuvieran vida, sentimientos y voluntad propia, pero no distinguían entre el cuerpo de un objeto y un alma que pudiera entrar en él o abandonarlo. Marett denominó este punto de vista "animatismo" o "preanimismo", y afirmó que el animismo debía surgir del animatismo, el cual podía incluso convivir junto a creencias animísticas más evolucionadas.
No es mucha la diferencia entre Tylor y Marett, sólo que este considera que no todos los objetos son pasibles de ser poseídos por un ente externo, sólo algunos: los que cuentan con ciertas características, aunque no define cuáles.
Algunos círculos cristianos han adoptado al animismo como parte de la doctrina que les rige en materia de la doctrina de Satanás y los demonios. Hoy día se tiene la creencia de que un dibujo animado, la envoltura de unas galletas o la etiqueta de un refresco pueden contener, literalmente, un demonio. Si una persona llega a una miscelánea a pedir un refresco y se encuentra con algún dibujo decorativo que hace alusión a lo que normalmente los seres humanos han decidido que es el aspecto de un demonio, su primera reacción es no hacer uso de él porque el "demonio" que contiene puede causarle algún daño.
LO QUE SEÑALA EL TEXTO BÍBLICO ACERCA DE LOS DEMONIOS
Apolión (el destructor) ó Diablo (el acusador) es reconocido como "príncipe de este (no "del") mundo Ioxanán 12:31; 14:30; 16:11 y aun el "Dios de este mundo", 2 Corintios 4:4. Esto no significa que él tenga el control del mundo puesto que El Eterno lo tiene, y Él lo ha entregado a Yehoshúa. Pero esto sirve para dar idea de que HaSatán tiene el control de este mundo malo, el mundo que, ética y moralmente, está muy separado de Hashem. Esto se indica claramente en Efesios 2:2 donde se le llama "el príncipe de los poderes del aire, del espíritu que obra en los hijos de desobediencia." Es superhumano, pero no divino; Tiene grande poder, pero no es omnipotente; Ejerce influencia en grande a la vez que restringida escala, Matitiahu 12.29; Apocalipsis 20:2; y está destinado a ser arrojado al abismo.
Los demonios son ángeles caídos, seres espirituales e incorpóreos. Son espíritus (pneuma) Matitiahu 18:16; 12:45; Lucas 7:21; 8:2; 11:26; Gevurot 19:12; Efesios 6:12; Hebreos 1:14; No tienen carne ni hueso, Lucas 24:39; No se casan, Matitiahu 22:30; Pueden haber muchos de ellos en un espacio muy limitado, Lucas 8:30; Son invisibles Colosenses 1:16. Pasajes como Tehilim/Salmos 104:4; Hebreos 1:7; Matitiahu 22:30; 1 Corintios 11:10 no prueban la corporeidad de los ángeles. Tampoco se prueba por las descripciones simbólicas de ángeles en la profecía de Ezequiel y en el libro de Apocalipsis, ni por sus apariciones en formas corporales, aunque es difícil saber si las formas corporales que tomaron en ciertas ocasiones fueron reales o solamente aparentes. Es claro, sin embargo, que son criaturas y por lo tanto finitas y limitadas, aunque guarden una relación más libre en cuanto a tiempo y espacio, que los hombres. No pueden residir (temporal o definitivamente) simultáneamente en dos o más lugares.
Deformaciones de la religión
Hay dos deformaciones típicas de la religión (o vida espiritual) cuyo desarrollo está por lo común condicionado a un ambiente de costumbres depravadas (depravar: Viciar, adulterar, corromper, degenerar), a saber, la superstición y la magia. La superstición es una enfermedad religiosa que yerra en cuanto al modo de dar culto a Dios o en cuanto al objeto digno de culto; la segunda es una práctica opuesta a la religión, que parte de una falsa aplicación de principio de la casualidad (combinación de circunstancias imprevisibles e inevitables. Acaso, Azar, eventualidad.) y trata de someter al poder divino a la potestad del hombre. De hecho, la magia y las prácticas supersticiosas suelen andar juntas y combinadas con otros elementos de orden puramente físico, como la hipnosis, la sugestión y el sonambulismo. Es incongruente buscar el origen del fenómeno religioso en estas desviaciones religiosas.
A manera de conclusión
Una mujer da testimonio de haber sido esposa de HaSatán. Ella era una poderosa bruja antes de haberse decidido por la vida eterna en Yehoshúa y, en esa etapa de su vida, asegura haber contraído nupcias con el príncipe de las tinieblas de este mundo. Al respecto mi suegra me aseguraba que esta historia no podía ser verdad por ser contraria a las Escrituras (Mateo 22:30.) Y yo afirmaba que la respuesta también podría ser un "sí", apoyándome en la Escritura que afirma que HaSatán es el padre de mentira; por lo tanto él puede hacer creer a un humano que él (HaSatán) es mujer, hombre, algún animal o cualquier otra cosa (Ixonán 8:44.) Mi posición, definitivamente, sólo podía servir para justificar lo sucedido por medio de una diabólica mentira; Pero mi suegra tenía razón, esa boda, de acuerdo a la Escritura, es irrealizable y de ninguna manera puede ser aceptada como doctrina Bíblica.
Los testimonios personales son subjetivos, es un hecho inevitable; una buena dosis de emoción mezclada con el objeto del testimonio. Aun así, todo testimonio debe ser tratado con todo respeto y seriedad. La veracidad del testimonio es un asunto entre el Eterno y la persona quien lo da y en el corazón de quien lo escucha tiene que haber una total resistencia a cometer Lashon Hara (Mala lengua o chismes) al respecto.
Hashem demanda una total obediencia de parte nuestra. Esa debe ser la actitud que nos motive a mantenernos alejados de las cosas diabólicas que existen en el mundo. En el presente trabajo no pretendo de ninguna manera minimizar o ignorar el poder ni la obra maligna de HaSatán. Pero si quiero contribuir a un pensamiento más objetivo en cuanto a él; sin apasionamientos, supersticiones ni posiciones que vayan más allá de lo establecido en las Sagradas Escrituras. Sin concederle (a HaSatán) atributos y poderes que son exclusivos de Hashem. Reconociendo siempre la posición angelical y limitada, muy limitada, que este ser creado tiene en cuanto a la "congregación de los Santos" Y al Creador de todo cuanto existe, Alabado Sea.
Romanos 16:19 Por que vuestra obediencia ha venido a ser notoria a todos, así que me gozo de vosotros, pero quiero que seáis sabios para el bien, e ingenuos para el mal.
¡Shalom!
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