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APOLOGÉTICA

Rev. Alfonso Herrera Perez


“Sino santificad a Elohim el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros.” (1 Kefa 3:15)

La primera epístola de Kefa -Pedro-  fue escrita para fortalecer el ánimo de la kehilá de Yehoshúa, la cual se encontraba en el centro de una feroz persecución. Es, por tanto, en los períodos de crisis cuando se presenta con mayor frecuencia esa necesidad de defensa en todos los aspectos, aun de la vida misma, cuando en ella —la vida— están implícitas las convicciones, creencias y, sobre todo, nuestra fe.

 

La palabra defensa, por lo extenso de su significado y aplicaciones, tiene que ser analizada en detalle para llegar a la cabal comprensión de nuestro estudio.

 

En el ámbito actual, el creyente promedio ha adoptado una posición un tanto simplista en cuanto a la defensa que se le ha ordenado  presentar a quien le demande razón de su fe. Y buena parte de la literatura cristiana en circulación es responsable de ello.

 

Pensemos por un momento que a usted lo acusan de homicidio. Demos por hecho que esa acusación no es verdad, pero las probabilidades de que lo metan la cárcel son muchas. El asunto tiene que seguir un curso legal preestablecido, usted tiene derecho a presentar un abogado que se hará cargo de su defensa y el fiscal hará su parte para ponerlo a usted en el rincón más profundo de la cárcel.

 

En el proceso de defensa usted tendrá que trabajar muy intensamente con su abogado reconstruyendo los hechos, localizando testigos, recordando detalles... en fin, todo aquello que ayude a demostrar su inocencia. Un trabajo así involucra, tal vez, muchas más cosas que todo esto, pero la pregunta a la que quiero llegar es la siguiente:¿Prepararía usted una defensa débil? ¿contrataría usted a un abogado novato? ¿aceptaría usted el clásico consejo de..”dejarlo todo en las manos del Señor”? ¡No! Lo más probable es que usted haría un trabajo exhaustivo, a conciencia y pondría todo su empeño en ello. Reuniría pruebas, contactaría testigos, reconstruiría los  hechos, reuniría todo tipo de documentos, ¡TODO! Está de por medio su integridad, no es cualquier cosa, puede perder usted uno de los más elevados valores que posee el ser humano: la libertad.

 

El mandamiento de Elohim acerca de que todo hijo suyo haga defensa profunda de su fe.

 

El comentario exegético y explicativo de la Biblia por Roberto Jamieson, A.R. Fausset y David Brown dice, enfáticamente, que el objetivo principal de 1 Kefa 3:15 es que: “este texto no impone la obligación de presentar un ensayo erudito ni defensa lógica de la revelación.” Más bien sugiere que: “como los creyentes se niegan a sí mismos, crucifican al mundo, y afrontan la persecución, necesitan ser alentados con alguna <<fuente de esperanza>> (?), hombres del mundo que no tienen ninguna esperanza ellos mismos, son movidos por la curiosidad a preguntar el secreto de esa esperanza, por lo tanto —dice—, el creyente debe estar preparado para dar un <<relato experimental>> de cómo nació en él la esperanza, qué es su contenido y sobre qué descansa como apoyo.”

 

Es momento de hacernos algunas preguntas: ¿Será del todo cierto que no se nos impone la obligación de presentar una buena defensa acerca de nuestra esperanza? Una defensa ¿puede ser reducida a <<un relato experimental>>? los creyentes, ¿necesitan una “inyección” de esperanza o deben tener su esperanza en Yehoshúa? todo lo que necesitamos en materia de defensa, ¿será un convincente testimonio de nuestra fe o de nuestra conversión? ¿O deberíamos estar preparados para dar un convincente <<relato experimental>>?

 

 

¿Qué dice la Biblia?

 

“sino santificad a Elohim el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros.” (1 Kefa 3:15)

 

La palabra “defensa” en 1 Kefa 3:15 tiene su raiz en la palabra —sustantivo— griega“apología”.  

 

[627] “apología” [ap-ol-og-eh’-om-ahee]

 

—Razón, declaración o argumento presentado en defensa de una causa, idea o doctrina.

—Defensa verbal.

 

La palabra “apología” se encuentra estrechamente relacionada con el verbo: apologemai”.

[626] “apologemai” [ap-ol-og-eh’-om-ahee]

-voz del medio de un compuesto de 575 y 3056;; v
-AV- respuesta 3, es responsable de ([one's]) mismo 3, [defence] de la hechura 1, excusa 1,
-defensa legal de uno mismo 1, habla por uno mismo 1; 10
-1) defender ego del [one's], [defence] del [one's] de la hechura
-2) defender a una persona o una cosa
-3) hablar en defensa
- 3a) responder para defenderse


Así mismo la palabra “apología” de dos vocablos, uno de ellos es “[575] apo” y el segundo es “[356] logos”

 

Los significados del vocablo “apos” son: separación de una parte del todo, en sentido de lugar, tiempo o relación; donde de un entero se toma una parte; cualquier gnero de separación de una cosa y otra cuando se destruye la unión o el compañerismo entre ambos; de origen de una causa; un estado de separación de distancia, de tiempo...temporal.

 

La palabra “[356] logos” es palabra; dicho; cuenta; lenguaje; Palabra (Mashiaj).

 

La palabra “apologeomai” aparece en los siguientes versículos: Lucas 12:11; 21:14; Hechos 19:33; 24:10; 25:8; 26:1,2,24; 24:10; Romanos 2:15; 2 Corintios 12:19. Veamos atentamente estas citas.

 

Lucas 12:11. La apologética es efectiva si proviene del Espíritu.- La doctrina Bíblica sólo puede provenir del plano espiritual, por lo tanto no podemos, de ninguna manera, dar una respuesta intelectual a una cuestión puramente del Espíritu. “Cuando los traigan ante las autoridades por razones doctrinales, por razones religiosas, no se preocupen de que van a hablar, cómo van a hablar y que habrán de decir...no se preocupen de cómo se van a defender, de cómo van a presentar defensa. ¿Por qué? Porque el E.S. les enseñara, en ese mismo momento, qué y como lo van a exponer. ¡Es maravilloso! La efectividad “apologética” viene directamente de Elohim.

 

El Rabí Sha’ul lo narra magistralmente al decirnos que su predicación (exposición) no fue con palabras de humana sabiduría (llenas de elocuencia) sino con poder de Elohim (1 Corintios 2:4).

 

Lucas 21:14,15. La apologética no debe emanar del corazón.- ¿Por qué? Porque “Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?” Yirmiahu-Jeremías- 17:9. Este pasaje nos aclara que, confiar en nuestros sentimientos y nuestro intelecto, poco ayuda para presentar una defensa inteligente. Existe una regla que siguen con mucho cuidado los médicos y, en buena medida, los abogados acerca de no operar o defender a un familiar; por cuanto se encuentran involucrados toda una gama de sentimientos que impedirían el dominio propio en los momentos más críticos, poniendo así en peligro la integridad de las víctimas. Esta comparación nos ayuda a darnos cuenta de la necesidad de una mente despejada y ecuánime en los momentos de presentar defensa.

 

Hechos 19:33 La apologética empieza con la voluntad.- “No hagas nada y deja todo en las manos de Elohim.” Esta actitud es muy parecida a la que adoptan algunas personas cuando pretenden que la oración es la respuesta a todas las situaciones...sin hacer algo al respecto, sin ponerse en acción para operar un cambio. Así es la apologética. En este pasaje del libro de los Hechos, aun cuando Alejandro sabía que Hashem estaba con él, tomó la iniciativa —hizo uso de su voluntad— para defenderse ante todo el pueblo y no sólo ante los fabricantes de ídolos. Lo hizo de una forma magistral —imagínese la escena—: levantando la mano para hacer callar a todo el pueblo, para hacer apologética a favor de su doctrina —o de su persona.

 

Hechos 24:10; 22:1 La apologética se hace con astucia y emplea la voluntad.- La astucia es la habilidad para utilizar un ardid —artificio utilizado para alcanzar un fin— en todo proyecto de defensa. Todo aquel que plantea un proyecto de defensa tiene que poseer una alta dosis de astucia tal como un militar prepara, literalmente, una defensa. “Adelantándose” a sus adversarios, planeando cuidadosamente cada paso, contando con la suficiente y sana malicia, serenidad y mucha prudencia en sus planes.

 

Hechos 25:8; 26:1,2,24; 24:10 La apologética se basa en argumentos.- Argumentar significa simple y llanamente, presentar pruebas, ¿el fin? Sacar conclusiones sobre un asunto. Es un conjunto de razonamientos que prueban o niegan algo. Una persona que se dice “salva” puede presentar ciertas evidencias de que tal afirmación es cierta: ha confesado a Yehoshúa como su salvador y Señor; asiste a una iglesia; paga puntualmente sus diezmos; estudia la Biblia, etc, etc, etc.

 

Romanos 2:15; 2 Corintios 12:19 La apologética es persuasiva a los razonamientos.- La defensa debe ser bien presentada, debe persuadir a los oyentes y desarmar a los acusadores. La verdad debe prevalecer por encima de todo argumento o doctrina que se le oponen, sean abiertos o velados. Finalmente, la apologética tiene por escudo la razón y su fin último es la defensa de la verdad.

 

Hechos 25:16; 1 Corintios 9:3; 2 corintios 7:11 La apologética surge porque tenemos derecho a defendernos cuando se nos acusa.-  Un gran sector de los creyentes ha dado por hecho que permitir que cualquiera pase sobre nosotros, es un signo de humildad y de mansedumbre. A menos que vivamos bajo una dictadura —y aun así estaría por verse—, todos tenemos derecho a defendernos de alguien que nos acuse por nuestras ideas, nuestras creencias, nuestra fe o nuestra doctrina. ¿Quién nos concede este derecho? La Biblia ¿Necesitamos algo más para ejercerlo? No. Si enfrentamos a alguien quien impone sus propios conceptos y opiniones, bien haríamos en mantenernos alejados y con muchas reservas hacia la tal persona o grupo.

 

La apologética defiende al evangelio (Filipenses 1:7,17) y debe ser presentada aun estando solos (2 Timoteo 4:16).- Tenemos que ser unos paladines del evangelio, entendiendo por paladines a unos denodados defensores. ¿De quién? Del evangelio; de la verdad; de la justicia. Es cuestión de ética; de vergüenza; de amor propio y de amor por Elohim. Esta defensa debe ser presentada cuando estamos con alguien de nuestra parte o cuando estamos solos. Debe ser presentada en cualquier lugar que se requiera y bajo cualquier circunstancia.

 

1 Pedro 3:15 La apologética requiere preparación.- Debemos estar siempre preparados para presentar defensa ¿se ha fijado usted en la forma de tartamudear de los creyentes cuando se les pregunta quién fue la esposa de Caín, por ejemplo? Posiblemente lo ha escuchado en alguna ocasión o tenga una ligera idea pero sin una seria preparación sólo podrá hacer una cosa: el ridículo. Debemos estar preparados en todo momento. ¿Cómo lo lograremos? Escudriñando día y noche la Escritura, consultando las fuentes originales hebreas y griegas, preguntando, pidiendo y sopesando opiniones, investigando, teniendo, en fin, hambre y conocimiento del Eterno.

 

1 Pedro 3:15 La apologética se realiza con mansedumbre.- Ser manso no tiene nada que ver con ser pasivo o callado en nuestro trato con nuestros semejantes. Ser manso, o realizar cierta actividad o trabajo con mansedumbre, significa hacerlo con suavidad, con tacto y una amplia demostración de un carácter benigno y lleno de amor. Aplicar la regla de oro es el mejor camino para cumplir esta condición requerida para una buena presentación apologética. No lo olvide, manso no es, para nada, igual a “menso”, eso es broma de mal gusto; manso es “contar con el carácter de Elohim”. La palabra griega pratites denota humildad, y se refiere a mansedumbre en nuestro versículo.

 

1 Pedro 3:15 La apologética se realiza con reverencia.- Reverencia, respeto, veneración, son términos que no pueden faltar tanto en la preparación como en la exposición de la apologética. El objeto de nuestro estudio es Elohim mismo, su doctrina, su Ley, sus preceptos, por lo tanto, debe hacerse con mucho temor y temblor. Definitivamente no es como el discutir el resultado de un partido de futbol, aun cuando sea el mejor partido jugado en la historia. No. ¡Estamos hablando de Elohim! Aleluya.

 

1 Pedro 3:15 La apologética se presenta cuando la demandan.- Esto nos lleva más allá de considerarla como un derecho. Es una obligación. Veamos un ejemplo: Usted es testigo de un crimen, pero nadie lo sabe. Cierto día se presenta ante usted un periodista de un importante diario para hacerle una entrevista. Usted, entre tantas preguntas, comete el error de mencionar que presenció todos los detalles del crimen, recuerde que una entrevista periodística tiene el fin de hacerse pública. A partir de ese momento la policía lo obligará a usted a declarar como testigo. No es una invitación y usted no tiene opción de escoger. Nadie le dice que es un derecho, al contrario, le van a obligar a testificar porque es su obligación.

 

Hay una demanda hacia nosotros por parte de personas que no conocen a Elohim y le necesitan con urgencia. Tenemos la obligación de responder a otros acerca de esa bendita esperanza. No tenemos opción, es una obligación que nos es impuesta por Elohim.

 

Nadie podría salir bien librado del ataque de un perro ¿la razón? Muy simple: cualquier perro es más veloz que la persona promedio. Lo más sensato y seguro es hacerle frente, de cualquier forma, pero nunca correr. Lo mismo sucede con la doctrina. Hacernos de la “vista gorda” e ignorar

 

Me viene a la mente un proverbio chino que dice “Es malo hacer la guerra, pero es peor no estar preparado para ella.” El campo de la doctrina es parte de la guerra espiritual. Una de las armas más poderosas del enemigo de Elohim es la mentira inyectada en los variados aspectos doctrinales de nuestra fe. No es de extrañar que existan tantas diferentes religiones y, en el caso del cristianismo, se cuente con cientos de diferentes denominaciones reclamando cada una de ellas ser “poseedoras de la verdad”.

 

No es el caso llegar a un dominio pleno de la apologética para dedicarnos a busca a quien “retar” para demostrar que estamos en lo cierto, pero sí tendremos paz y tranquilidad ante los embates del maligno [el padre de mentira] cuando aparezca la doctrina adulterada que requiere nuestra intervención.

 

Esto requiere mucha dedicación y estudio. Mucha oración, dedicación y amor a la Palabra de Elohim. Sobre todo mucha sagacidad, paciencia, paciencia y humildad en el estudio.

 

Para terminar les dejo unas palabras del “Tratado de los Principios” muy a propósito de amar la Torá:

 

Rabí Meir dice: Todo aquel que se ocupa de la Torá, por la Torá misma se hace merecedor de muchas cosas. Y no sólo ello sino que el universo entero justifica su existencia en aras de él. Es llamado amigo, amado, que ama al Omnipresente, ama a las criaturas, que alegra al Omnipresente, alegra a las criaturas, es revestido de humildad y reverencia, es legitimado para ser justo, piadoso, recto y fiel, es alejado del pecado y acercado al mérito, es posible recabar de él consejo, criterio, intuición y fortaleza, pues fue dicho: “Mío es el consejo y el criterio, intuición soy, mía es la fortaleza” (Mishlei/Proverbios 8:14), le es otorgado el reinado, el dominio y el escrutinio de la Ley, le son revelados secretos de la Torá, se hace como manantial que fluye sin cesar y como río que no amengua su curso, tiene recato y paciencia, perdona las ofensas y es engrandecido y elevado sobre toda la creación.

¡Shalom Aleijem!

 

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