|
Cuando los niños preguntan.... ¿Qué es la corrupción? Por: Alfonso Herrera La palabra corrupción proviene del latín corruptionen
y algunos de sus significados son:
alterar, echar a perder, contaminar, vicio o abuso
introducido en las cosas no materiales (vida espiritual,
doctrina, teología, valores, etc). Se puede decir que la
carne se corrompe (se pudre) más fácilmente en el calor
del verano que en el frío invierno. Así mismo el aire
se contamina al contacto con las sustancias químicas,
esto es, se corrompe. La doctrina se contamina cuando
permitimos a creencias y opiniones extrañas a nuestra fe
mezclarse con las enseñanzas bíblicas. El mundo permanece lleno de corrupción debido a
los malos deseos del hombre (1 Pedro 1:4). Un policía,
un gobernador, un funcionario público, un líder
religioso, un empresario o cualquier otra persona que se
encuentra en autoridad (en eminencia, para utilizar un término
bíblico), debe ser una persona íntegra, honesta,
responsable y justa. Cuando tal persona falta a estos principios y
permite que, por sus malos deseos, la mentira y la
deshonestidad gobiernen junto con él, se convierte
inmediatamente en un corrupto. Los seres humanos se corrompen cuando permiten
que las cosas abominables que hay en el mundo contaminen
lo bueno que hay en ellos. Quizá tú no tengas la
costumbre de mentir pero, cuando inviertes tu tiempo
viendo la corrupción que transmite la T.V., aprendes a
hacer lo mismo. Por ese medio, entre muchos otros, también
te puedes contaminar con violencia, inmoralidad,
deshonestidad, malas palabras, desobediencia, brujería,
robo y una infinidad de cosas malignas como estas.
La corrupción es como poner insecticida en el garrafón
del agua para beber...¿Tú la tomarías? Cuando veas que un hombre honesto se convierte
repentinamente en un ladrón o un mentiroso, es que ha
permitido que sus principios sean contaminados corrompidos.
Esto es, que sus malos deseos han dominado a sus buenas
intenciones. La corrupción no terminará a corto plazo, en
lugar de ello, se incrementará, esa es una mala noticia.
Y lo es porque simple y sencillamente es una cuestión
profética y, cuando el Eterno nos da un aviso profético,
podemos estar bien seguros que así será. Vea Santiago 3:1-9.
Ahora mismo, mientras escribo estas líneas, se está
transmitiendo, en un noticiario de la ciudad de México,
una nota acerca de las demandas de los homosexuales
acerca de la legalización de los matrimonios entre
personas del mismo sexo. Un grupo de miles de
homosexuales y lesbianas se dio cita en el centro de la
ciudad para realizar varios matrimonios simbólicos;
las escenas: evidencia de corrupción de la moral actual.
En otra televisora y en el mismo horario, se lleva a cabo
una encuesta telefónica en la cual se le pregunta al público
si está de acuerdo en los matrimonios entre
personas del mismo sexo. Afortunadamente la mayoría
de llamadas apuntaban que no estaban de acuerdo,
pero esto no asegura ninguna mejoría. Este fenómeno no es nada nuevo. Basta leer el primer capítulo del libro de Romanos para darnos cuenta de ello. No estoy anunciando la presentación de la corrupción como algo nuevo, lo que estoy enfatizando es el incremento de esta. El aumento gradual de ambientes corruptos en todo el mundo es alarmante: mafias, guerrillas, drogas, tráfico de poder, violencia (moral, física y psicológica) y tantas y tantas cosas más, pero es necesario que esto acontezca. Ahora bien, nos queda claro que no podremos
erradicar la corrupción de este mundo. Tampoco la
Escritura nos manda hacerlo como una meta. Lo que si es
un mandato para todos nosotros es erradicarla de nuestras
vidas, de las vidas de nuestros familiares y de nuestras
congregaciones. La corrupción no tiene nada que hacer en
estas áreas de nuestras vidas. Desde este punto de vista
podemos afirmar que sí tenemos poder para erradicar
todos estos aspectos de corrupción que nos competen.
Veamos: Debes orar mucho por la o las personas en cuestión
pero, sobre todo, debes pedir al Eterno la fuerza y la
sabiduría necesarias para que tú mismo no caigas en ese
estilo de vida. Por lo tanto, hermanos, esfuércense
más todavía por asegurarse del llamado de D-os, que fue
quien los eligió. Si hacen estas cosas, no
caerán jamás. (2 Shimón/Pedro
1:10). VERSÍCULO CLAVE: Así D-os nos
ha entregado sus preciosas y magníficas promesas para
que ustedes, luego de escapar de la corrupción que hay
en el mundo debido a los malos deseos, lleguen a tener
parte en la naturaleza divina. (1 Shimón/Pedro 1:4). VERSÍCULOS RELACIONADOS: Vayicra/Levítico
22:25; Yob/Job 17:14; Hoshea/Oseas 9:9; Romanos 8:21; Gálatas
6:8; 2 Shimon/Pedro 1:4; 2:19; 1 Timoteo 6:5; 2
Timoteo 3:8. PREGUNTA RELACIONADA: ¿Cómo se
produce la corrupción? NOTA A LOS PADRES: Enseñe a sus hijos en
que consisten las conductas corruptas. Dígales que, aun
cuando vemos en las noticias o conocemos a alguna persona
honorable que miente o
incurre en corrupción, no es algo digno de imitar. Por
el contrario, debemos evitarlo a toda costa. ¡Es
vergonzoso! Pero, sobre todo, debemos orar mucho por ello.
Debemos orar por nosotros mismos pidiendo perdón a D-os
por todo aquello que hemos hecho y que no le agrada y,
posteriormente, pedir por aquellos que tienen el mismo
problema Hasta la próxima. Y
|