LOS NIÑOS PASAN MAS DE 2000 HORAS FRENTE A LA TV AL AÑO

 

Por: Alfonso Herrera

 

Hace algunos meses apareció, en un importante diario de la ciudad de México, el siguiente artículo que transcribo íntegro:

El Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática (INEGI) reporta que anualmente un niño invierte más de 2000 horas frente al televisor, contra únicamente 600 horas que destina a la escuela, lo que significa que a los 15 años de edad habrá  visto un promedio de 7,300 crímenes tan sólo por ese medio, pues un 83% de los programas con mayor audiencia la violencia está  presente.

Estos y otros datos quedaron registrados en la memoria del Primer Foro Nacional "La Niñez, la Violencia y las Series Infantiles de Televisión 2000", organizado por Reincorporación Social AC. Este libro es la recopilación del foro realizado en octubre pasado en el que se analiza la violencia en las series infantiles de televisión y en el que estuvieron presentes investigadores, sociólogos, psicólogos, políticos y legisladores, explica Zilvana Ponzanelli, coordinadora de Comunicación Social y Relaciones Publicas.

La preocupación en torno a esta información se refuerza porque en un 70% del mercado de videojuegos predominan los que incitan a la violencia. De acuerdo con una encuesta del INEGI efectuada a 179 niños de tres instituciones educativas diferentes, 50% de los infantes que participaron reconocieron que no les gusta la escuela y 63% de ellos dijo que no les gusta leer.

Enfocada la rehabilitación de menores infractores recluidos en los Centros de Tratamiento de Menores de la Secretaría de Seguridad Pública y Servicios a la Justicia, Reincorporación Social considera que el origen de la problemática es la carencia de valores.”

Cuando usted sintoniza un canal de TV está abriendo la puerta de su casa a todo tipo de gente; desde los más refinados y positivos hasta los más crueles y despiadados del bajo mundo, no sin contar a todos aquellos quienes tienen inclinaciones perversas y que se mencionan en  la epístola a los Romanos capítulo uno. Todos ellos deben estar en nuestras oraciones a favor de su salvación y su restauración. Pero la difusión de estos estilos de vida pecaminosos en los medios de comunicación no deberían entrar a nuestros hogares de manera indiscriminada. No deben contaminar la mente y la vida de nuestros hijos.

La Escritura prohíbe terminantemente imitar las costumbres y las modas del mundo (entiéndase por “mundo” al conjunto de seres humanos que viven fuera del orden de Dios) “Y no andéis en las prácticas de las naciones que echaré de delante de vosotros; porque ellos hicieron todas estas cosas, y los tuve en abominación.” Levítico 20:23. ¿Cual es la razón de esta restricción? “Guárdate que no tropieces yendo en pos de ellas... No preguntes acerca de sus dioses , diciendo: De la manera que servían aquellas naciones a sus dioses, yo también les serviré”.  Devarim/Deuteronomio  12:30.

Niños expuestos a la violencia serán adultos violentos; niños expuestos al pecado, serán adultos sumidos en esa triste condición. Esas 2000 horas de TV al año representan 83.3 días ó 2.8 meses. En una vida de 23 años (al término promedio de una carrera universitaria) representa 63.9 meses ó 5.3 años arrojados a la basura. Eso es todo un desastre hablando de tiempo perdido, pero... ¿y qué hay de la violencia, el crimen, el sexo ilícito y la perversión que inyectan en la mente de la persona por tanto tiempo? Imagínese usted invirtiendo esas horas en el estudio de la Biblia; después de todo, es ahí donde se adquieren los verdaderos valores.

El Tratado de los principios nos enseña: “Rabí Meir dice: Todo aquel que se ocupa de la Torá por la Torá misma se hace merecedor de muchas cosas. Y no sólo ello, sino que el universo entero justifica su existencia en aras de él. Es llamado amigo, amado, que ama al Omnipresente, ama a las criaturas, que alegra al Omnipresente, alegra a las criaturas, es revestido de humildad y de reverencia, es legitimado para ser justo, piadoso, recto y fiel, es alejado del pecado y es acercado al mérito, es posible recabar de él consejo, criterio, intuición y fortaleza, pues fue dicho: Mío es el consejo y el criterio, intuición soy, mía es la fortaleza” (Mishlei/Proverbios 8:14), le es otorgado el reinado, el dominio y el escrutinio de la Ley, le son revelados secretos de la Torá, se hace como manantial que fluye sin cesar y como río que no amengua en su curso, tiene recato y paciencia, perdona las ofensas y es engrandecido y elevado sobre toda la creación”.

La catástrofe más grande que todo hijo de Hashem puede experimentar es la pérdida de tiempo y el alejamiento de la Torá, de la Palabra viva de Hashem. El miedo a Satanás es una de las mentiras que han arrastrado a millones a lo largo de la historia contemporánea. El pensamiento acerca de seres espirituales malignos con  la capacidad de adherirse a los objetos o que pueden transportarse por medio de historietas, símbolos, películas, caricaturas, etc, etc. ha despertado dentro de la iglesia cristiana a la vieja e idólatra doctrina del animismo. Así, el cristiano promedio se ha involucrado en un tipo de satanismo del cual, paradójicamente, se afana por huir de él. ¿Dónde es que ha perdido este cristiano la bendición? En alejarse de la Torá o, mejor dicho, en alejar a la Torá de él. No puede haber algo más necio que esto; es perder la libertar.

El animismo es una mentira, no tiene fundamento bíblico... ninguno. La estrategia del enemigo, en esto, es muy clara: distracción. Y, después de esto, la muerte. Piénselo.

La exposición de tus palabras alumbra; Hace entender a los simples.” Tehilim/Salmos 119:130.

VERSÍCULO CLAVE: “y no traerás cosa abominable a tu casa, para que no seas anatema; del todo la aborrecerás y la abominarás, porque es anatema.” Deuteronomio 7:26

PREGUNTAS RELACIONADAS: ¿Por qué debo considerar a la TV como algo peligroso?

NOTA A LOS PADRES: Sus hijos tienen que aprender a manejar todos estos conceptos con sabiduría. De lo que se trata es de cambiar la vieja mentalidad de “todo es malo” por la de “debo ser responsable” Rabí Shaul dijo: “Todo me es licito, pero no todo conviene; todo me es lícito, pero no todo edifica”. I Corintios 10:23.

Hasta la próxima Y

Alfonso Herrera