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Cuando los niños preguntan
¿Que es la trampa?
Por Rev. Alfonso Herrera Perez
La palabra trampa,
como lo estamos escribiendo, no aparece en la Biblia. En
su lugar son mencionados los términos asechanza
(Sheloxim/Hechos 20:3; Efesios 6:11;
Mishlei/Proverbios 12:6); engaño
(Romanos 1:29; Simón I/1 Pedro 2:1; 3:10; 2
Tesalonicenses 2:7-10); estratagema
(Efesios 4:14); ardid (Bemitbar/Números
25:18) y confabulación (Tehilim/Salmos
83:5) entre otros. Una trampa -con todos los sinónimos
antes mencionados- es el acto de engañar a alguien
con el fin de obtener un beneficio o de ocasionar algún
daño.
Al principio puede parecer divertido, como cuando movemos
las fichas del tablero sin que nos vean; o cuando
copiamos en un examen; o cuando cometemos una falta y la
ocultamos; o cuando acordamos o prometemos algo y después,
simplemente, decimos: -"No me acuerdo".
Faltando así a nuestra palabra.
La trampa -asechanza- es una actividad propia del reino
de las tinieblas, es diabólica y todos aquellos que la
acostumbremos, nos convertiremos en parte de ese reino -aunque
sólo sea por ese momento. Finalmente nosotros mismos
pagaremos las consecuencias y tendremos que reconocer que
practicar la trampa es un pecado y que la paga del pecado
es la muerte (Romanos 6:23).
Todos debemos tener la actitud contraria a la trampa,
esto es, la honestidad. Cuando actuamos con
honestidad en todos los actos de nuestra vida, y aun
cuando las consecuencias de ello no son muy a favor
nuestro, estamos haciendo lo justo y eso verdaderamente
agrada Dios.
VERSÍCULO CLAVE: "Por lo tanto,
abandonen toda clase de maldad, todo engaño, hipocresía
y envidia, y toda clase de chismes... Porque: quien
quiera amar la vida y pasar días felices, cuide su
lengua de hablar mal y sus labios de decir mentiras"
Simón I/1 Pedro 2:1; 3:10 V.P.
VERSÍCULOS RELACIONADOS: Tsefania/Sofonías 3:13.
PREGUNTAS RELACIONADAS: ¿Cómo podría la
trampa conducir a alguien a la muerte?
NOTA A LOS PADRES: Es difícil hacer
entender a un niño los beneficios de "perder algo"
por ser honesto, pero es necesario que nuestros niños
aprendan a decirle no a la trampa y a la mentira sin
importar las consecuencias de ello.
La recompensa de la honestidad es mayor a la pérdida que
produce la trampa.
Sobre todo recuerde: Los adultos siempre enseñaremos más
con el ejemplo que con las palabras o con lecciones,
aunque estas no deben faltar.
Hasta la próxima Y
Rev.
Alfonso Herrera Perez
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