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Vidas de Sará

 

27 de Jeshvan de 5764
22 de noviembre 2003
Bereshit / Génesis 23:1-25:18

 

Por. Mijael Ávila
Rabino Mesiánico
mijaelavila@mesianicos.zzn.com
Sinagoga Bet Haderej
Cuernavaca, Morelos, México


Introducción

Génesis 23:1 Y fueron las vidas de Sarah cien años, veinte años y siete años. Tales fueron los años de vidas de Sarah.

Bereshit 23:1 Vayiheyu jayé Sarah me´ah shanah veasrim shanah veshava shanim shney jaié Sarah

Jaiei Sarah es el nombre de la Parasha Hashavua -porción semanal- literalmente significa: Vidas de Sarah, es precisamente en esta porción donde se realza la importancia de una mujer, que ha dado ejemplo a generaciones de mujeres a lo largo de los años. Sarah es el típico ejemplo de la humanidad que todos llevamos consigo, ya que no fue perfecta y por lo tanto tuvo muchos errores; sin embargo, su vida al lado de uno del los hombres más importantes que ha dado el Eterno: Abraham, nos da muestra de la entrega y la pasión hacia la voluntad de Hashem, así como nos demuestra la altura espiritual que ella tenía, razón por lo que aún hasta la sepultura sus seres queridos buscaron estar cerca de ella.
Génesis 49:31 Allí sepultaron a Abraham y a Sara su mujer; allí sepultaron a Yitzjak y a Ribka su mujer; allí también sepulté yo a Lea.

Por esto y por muchas cosas más, como cada año, honraremos su memoria al destinar esta porción a su vida.

 

Temas de la Parashát

Primera alía (23:1-16)
Muerte y duelo por la muerte de Sara. Sara muere en Hebrón. Avraham compra la heredad para enterrar a Sara en la cueva de Majpela por cuatrocientos siclos de plata a los hijos de Jet

Segunda alía (23:17-24:8)
Abraham a su fiel siervo Eliézer lo hace jurar de: "no tomar mujer para su hijo Ytzjak de entre las mujeres del pueblo Cananita.

Tercera alía (24:9- 24:23)
Eliézer toma diez camellos y los bienes más preciados de su amo y se encamina a Mesopotamia la ciudad de Nacor . Eliézer pide una señal al Eterno para saber cuál mujer sería la escogida: “... a la doncella que le dijere: Inclina por favor tu cántaro para que beba un poco de agua, sea presta para brindármela, a mí y a mis camellos, sabré que está destinada para Yitzjak”. Bereshit 24:14 Ribka hija de Betuel, hijo de Milca, cuyo hijo es Nacor aparece y cumple con todos los requisitos de la señal que Eliézer pidió al Eterno

Cuarta alía (24:24- 24:52)
Labán el hermano de Ribka recibe a Eliézer. Eliézer se presenta y describe cómo su amo lo había mandado y cómo el Eterno lo había guiado.

Quita alía (24:53-24:66)
La madre y el hermano de Ribka reciben regalos. Eliézer hace el trato. Ribka al día siguiente acompaña a Eliezer a conocer a Yitzjak.

Sexta alía (25-25:10)
Abraham toma por mujer a Quetura y tuvo de ella hijos: a Zimran, Jocsan, Medan, Madian, Jesboc y a Sua. Abraham le da todo lo que posee a Yitzajak. Abraham muere a la edad de ciento setenta y cinco años y es sepultado por sus hijos Yitzjak e Ismael en la cueva de Majpela junto con Sara.

Séptima alía (25:11-25:18)
El Eterno bendice a Yitzjak y planta sus tiendas junto al pozo Beer Lajay Roi -Viviente que me ve-. Los años de vida de Ismael fueron ciento treinta y siete



Enseñanza

¿Por qué esta porción se llama: Vidas de Sarah? A mi juicio, Sarah tuvo vidas en plural por la sencilla razón de que hasta en tanto no conoció del Eterno, su vida como Saray fue una; después por medio de su esposo, su vida se ve transformada hasta el grado que su nombre cambió. Primero fue Saray y después fue Sarah, por esta razón Saray, fue una mujer diferente a la Sarah después de conocer de Hashem.

Con lo anterior quisiera bajar a un terreno de semejanza con nuestra propia vida, al igual que Sarah, tú y yo, no somos la misma persona antes de conocer de Hashem que después de conocerlo y hacer teshuva - arrepentimiento -, es interesante ya que esta transformación y cambio de vida, es la que han proclamado muchos hombres siervos del Eterno, ¿recuerdas a Yojanán Hamatvil -Juan el Bautista-? Él proclamaba: "arrepentios por que el reino de los cielos se ha acercado" (Mat 3:2), y qué decir de nuestro amado Yehoshua Hamashíaj, al comenzar su ministerio sus palabras fueron exactamente las mismas: "arrepentios" (Mat 4:17); así que a lo largo de la historia de la humanidad, Hashem ha anhelado que el hombre vuelva sus ojos a El, y que a través de esto seamos transformados, es precisamente la historia de Sarah un reflejo esto. Al estudiar la vida de Sarah nos deberá ser tan familiar que al profundizar en ella nos encontraremos a nosotros mismos.

Saray (Shin, Resh y Yod), significa: princesa, cuya raíz es: Sarar (Sin, Resh y Resh) que significa: autoridad, o bien denota: a alguien en eminencia.

Saray, aparece por primera vez en la Biblia en Bereshit -Génesis- 11:29, donde nos encontramos que Abram (sin Hei) la tomó como esposa. Se sabe que Saray era hija de un hermano de Abram llamado Harán, y que por lo tanto era hermana de Lot:
Génesis 11:29 Y tomaron Abram y Nacor para sí mujeres; el nombre de la mujer de Abram era Sarai, y el nombre de la mujer de Nacor, Milca, hija de Harán, padre de Milca y de Isca.

Saray tenía algo muy mal visto en su época: era estéril de ahí que su vida hasta la edad de noventa años le fue muy difícil:
Génesis 11:30 Mas Saray era estéril, y no tenía hijo.

En esa época un matrimonios sin hijos era señalado, pues detrás del matrimonio se espera la procreación de vástagos por lo que Saray sufrió el desprecio tanto de mujeres como de hombres, la creencia popular era que estaba bajo maldición; como ejemplo, basta recordar el clamor y aflicción en el caso de Jannah -Ana- que es narrado en la Escritura en el libro de Shmuel -Samuel-.

A mi juicio, su problemática de ser estéril se complica porque además era una mujer hermosa, situación que ante los ojos de los hombres provoca codicia, y en algunas mujeres, envidia:
Génesis 12:11 Y aconteció que cuando estaba para entrar en Egipto, dijo a Sarai su mujer: He aquí, ahora conozco que eres mujer de hermoso aspecto;

Así que con lo anterior, nos damos cuenta que era una mujer tan normal como cualquiera con problemáticas y también con virtudes. Si nos comparamos a ella, cuántos no desearían cambiar X cosa de su cuerpo, y a su vez, todos tenemos alguna parte de nuestro cuerpo que es bella. Como podemos ver, Saray pasó por lo que todo ser humano debe atravesar: una etapa de aceptación de su ser.

Pero las vicisitudes de Saray no terminaron ahí, sino que en dos ocasiones similares tuvo que sufrir el desprendimiento de su marido para ser tomada por otro hombre: una, fue como Saray y otra, la vivió ya con el nombre de Sara. Es interesante ver que la actuación de Saray tanto como la de Sara, fue parecida. Con esto nos muestra el carácter que tuvo nuestra matriarca, quien no se desesperó, sino que esperó en todo tiempo lo que Hashem haría:
Génesis 12:17 Mas Hashem hirió a Faraón y a su casa con grandes plagas, por causa de Sarai mujer de Abram.

Génesis 20:14 Entonces Abimelec tomó ovejas y vacas, y siervos y siervas, y se los dio a Abraham, y le devolvió a Sara su mujer.

Una vez que salieron de Egipto con bienes, cuenta el TaNaJ que Saray tenía una sierva de nombre Agar, esta sierva según la tradición de nuestro pueblo era la hija de Faraón. La explicación es que Faraón después de haber visto lo sucedido con ellos, dijo que mejor era que su hija fuera sierva en esa casa (la de Abram y Saray) que hija del rey en la de él:

Génesis 16:1 Sarai mujer de Abram no le daba hijos; y ella tenía una sierva egipcia, que se llamaba Agar.

Agar al ser hija del Faraón de Egipto, debió ser una persona preparada, instruida en muchas artes, e incluso el cuidado que tenían las mujeres egipcias en su belleza debió ser parte de la personalidad de Agar. Esto resulta bastante coherente ya que nos daría la razón del porqué existió esa rivalidad entre ellas, como lo veremos más adelante.

En el pereq -capítulo- 15 de Bereshit, el Eterno le promete a Abram una descendencia a partir de un hijo con Saray; pero en el siguiente pereq, nos encontramos con una Saray adelantándose a la voluntad de Hashem, y quiero entender que ella estaba enterada de la promesa de Hashem hacia Abram; sin embargo, como a todos nos ha ocurrido, le queremos dar una ayudadita al Eterno en sus planes. Esto no resulta, ya que Hashem tiene sus tiempos, y si El lo ha prometido, lo cumplirá:
Génesis 16:2 Dijo entonces Sarai a Abram: Ya ves que Hashem me ha hecho estéril; te ruego, pues, que te llegues a mi sierva; quizá tendré hijos de ella. Y atendió Abram al ruego de Sarai.

Cuando sucedió esto, fue a la edad de 85 años de Abram y Saray habría tenido 75 años. Si nos damos cuenta, Saray ya era una mujer de edad avanzada, por lo que no obstante haber conocido la voluntad del Eterno, las circunstancias a sus ojos se veían imposibles para procrear por lo que aún en contra de su voluntad, deseó darle descendencia a su amado, y ¿quién mejor para que tuviera descendencia sino su sierva, hija de Faraón, llamada Agar?

Desde luego que fue una decisión difícil, porque entre tantas siervas que seguramente tenía Saray, pudo haber elegido a otra; pero aún la vanidad humana estaba de por medio, pues probablemente Agar era también bella, y su hijo, sería un buen heredero.

Lo que sucedió después fue algo no previsto por Saray: su humanidad, es decir: su vista la había traicionado al elegir a Agar, y ahora pagaría las consecuencias de su desvarío, Agar la miraría con desprecio:
Génesis 16:5 Entonces Sarai dijo a Abram: Mi afrenta sea sobre ti; yo te di mi sierva por mujer, y viéndose encinta, me mira con desprecio; juzgue Hashem entre tú y yo.

Ahora bien, démonos cuenta del error cometido por Saray, no cabía duda que Hashem tendría que transformarla y esto sucedería denotándose aun en el cambio de nombre por el de Sarah.

Saray debió haber sido una mujer astuta e inteligente, tan es así que después de que fue su idea que Abram se uniera a Agar, ahora le quería cargar su desazón a su esposo, como hemos leído le dijo: "Mi afrenta sea sobre ti". Pero detrás de esto, los varones que están leyendo esta perasháh deben entender una gran verdad: "Las consecuencias de los actos de nuestra familia, son nuestra responsabilidad", ya que el ser varón en toda la extensión de la palabra no es cosa fácil, tiene muchas implicaciones, una de ellas la vemos aquí; tan es así que Hashem apoyó lo dicho por Saray, como lo veremos más adelante.

¿Recuerdan que Agar veía con desprecio a Saray? El conflicto entre estas dos mujeres continuó,  después de obtener el apoyo de su marido, Saray afligía a Agar, vengándose de su anterior proceder y orillándola a huir de su presencia:
Génesis 16:6 Y respondió Abram a Sarai: He aquí, tu sierva está en tu mano; haz con ella lo que bien te parezca. Y como Sarai la afligía, ella huyó de su presencia.

Ustedes conocen la historia después de que corrieron a Agar junto a Ismael, ¿verdad? Ahora bien, es justamente posterior a este evento que Hashem le cambia el nombre a Saray, la transforma, la renueva, y junto a sus virtudes, desaciertos y vivencias, le da un nuevo nombre llamándola Sara. (ver el estudio: ¿Un nuevo Nacimiento?):
Génesis 17:15 Dijo también Elohym a Abraham: A Sarai tu mujer no la llamarás Sarai, mas Sara será su nombre.

Ya no, nada más sería una princesa, sino que ahora sería una reina.

 

LA MUJER RENOVADA
Sarah, ya renovada, tuvo una prueba sobrenatural del poder de Hashem:
Génesis 17:17 Entonces Abraham se postró sobre su rostro, y se rió, y dijo en su corazón: ¿A hombre de cien años ha de nacer hijo? ¿Y Sara, ya de noventa años, ha de concebir?

A los ochenta y nueve años les anunció el Eterno que nacería el hijo de ambos, además les confirmó el nombre que llevaría, nombre que hablaría del gozo que les provocaría a sus padres, además de la risa que les vino como consecuencia de la noticia:
Génesis 17:19 Respondió Elohym: Ciertamente Sara tu mujer te dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Yitzjak; y confirmaré mi pacto con él como pacto perpetuo para sus descendientes después de él.

Como leemos, el Eterno establece su pacto con Yitzjak:
Génesis 17:21 Mas yo estableceré mi pacto con Yitzjak, el que Sara te dará a luz por este tiempo el año que viene.

Sin embargo, date cuenta, que Yitzjak no estuvo involucrado en ese pacto, sino que fueron sus padres los que comprometieron a su hijo con el Eterno desde pequeño, ¿cómo?, sellando el pacto con una señal, como el Brit Milá -circuncisión-:
Génesis 21:3 Y llamó Abraham el nombre de su hijo que le nació, que le dio a luz Sara, Yitzjak. 4Y circuncidó Abraham a su hijo Yitzjak de ocho días, como Elohym le había mandado.

El niño a esa edad no tiene conciencia de sus actos; sin embargo, algo marcará su vida para siempre, el Eterno en su fidelidad, conservará el pacto realizado con los padres que será de generación en generación. Nos sé qué pienses hoy al respecto del Brit Milá, pero esto no es voluntad de hombre, sino de Hashem, y nuestros hijos pactarán de la misma manera que pactó con Yitzjak -Yitzjak-, cuando nosotros cumplamos con esta mitzva -mandamiento- que simboliza precisamente eso: un pacto. A mi juicio, esa fue la diferencia en las discusiones que se realizaron en el Brit Jadasha, entre tratar de imponer la circuncisión o la de tratar de hacer entender la circuncisión, ¿de qué serviría que se impusiera, si no se entiende? Pero si se entiende, la situación cambia, ¿no crees? Para profundizar en el tema lee el estudio llamado Circuncisión / Brit Milá.

Regresando a Sarah, ella era una mujer de hogar, que cumplía a cabalidad sus deberes. Mira dónde se encontraba Sarah, cuando vinieron los ángeles a Abraham:
Génesis 18:9 Y le dijeron: ¿Dónde está Sara tu mujer? Y él respondió: Aquí en la tienda.

Le volvió su lozanía a Sarah, el Eterno había obrado un milagro en ella, que su belleza estuvo a tal grado que una vez más Abraham tuvo la necesidad de decir que era su hermana, ¿y qué sucedió?, el rey de Gerar, Abimelej, la quiso tomar para sí:
Génesis 20:2 Y dijo Abraham de Sara su mujer: Es mi hermana. Y Abimelec rey de Gerar envió y tomó a Sara.

Los reyes, por supuesto, elegían casi siempre a mujeres jóvenes, vírgenes, pues el poder les permitía tomar a quien desearan; sin embargo sucedió algo extraño: ¿Te imaginas a un rey tomando para sí a una mujer de noventa y tantos años? Resulta de risa verdad, pero este ejemplo físico, es testimonio del poder de Hashem, y sobre todo, del maravilloso cambio que puede lograr en nosotros.

Sarah, es un ejemplo para las mujeres, ya que seguramente cuando Abraham llegaba a casa, no se encontraba con una Sarah desarreglada, ni fachosa, sino que era una digna hija del rey; eso, hace mucha falta en muchas hijas del rey, que se arreglan y se visten sólo para dar lástima, y no necesariamente por la calidad o el valor de su vestimenta, sino en una higiene que nos debe ser propia a todos aquellos que proclamemos al Eterno. Te pregunto hermana: ¿A tu marido le sigues demostrando el mismo esmero en tu apariencia que el que tenías cuando eran novios? Y es que muchas mujeres se arreglan para ser vistas por las gentes, pero en toda hija del Eterno su arreglo debe ser para ser vista por su marido, y a pesar de que hay muchas corrientes religiosas que les prohíben pintarse o ponerse aretes, etc, situación que es respetable, no es algo que compartamos, ya que el ejemplo perfecto demostrado en una relación entre el Rey y su amada, es el libro Shir Hashirim, conocido como el Cantar de los Cantares, que cita muchos ejemplos como los siguientes: Cant 1:10 Hermosas son tus mejillas entre los pendientes, Tu cuello entre los collares. 11 Zarcillos de oro te haremos, Tachonados de plata. Y aún el perfume Cant 4:10 ¡Cuán hermosos son tus amores, hermana, esposa mía! ¡Cuánto mejores que el vino tus amores, Y el olor de tus ungüentos que todas las especias aromáticas! Por supuesto que la vestimenta debe ser con modestia sin ser ostentosa, como lo escribe rabi Shaul - Pablo-, pero de eso a que no se arreglen, será siempre una costumbre de la comunidad, nunca la voluntad de Hashem. Así que si tú mujer te arreglas para salir, no es lo correcto, sino que arréglate para ser vista por tu marido y si lo haces así, te felicito; si no, aprende de nuestra matriarca Sarah.

Sarah era una mujer que disfrutaba de la libertad en el Eterno, le sacaba jugo a las emociones dadas por El, y aún en la risa nos demuestra su alegría por la vida:
Génesis 21:6 Entonces dijo Sara: Elohym me ha hecho reír, y cualquiera que lo oyere, se reirá conmigo.

Veamos otro ejemplo que nos demuestra el carácter de Sarah:
Génesis 21:9 Y vio Sara que el hijo de Agar la egipcia, el cual ésta le había dado a luz a Abraham, se burlaba de su hijo Yitzjak.

Muchas mamás en sus circunstancias, ya habrían regañado al niño que se burla de su hijo, ¿o no? Muchas, ya hasta se hubieran atrevido a reclamarle a su madre, ¿o no? Pero saben mis amados, eso no es lo correcto, sino que lo correcto es dirigirse con el marido para que él, asuma su responsabilidad resolviendo el problema, ¿te das cuenta?

Otra enseñanza en la vida de Sarah, es que ella se había ganado el respeto de su marido, y él mandado por Hashem debía escuchar a Sarah. Así que los varones aprendamos de Abraham a escuchar a nuestras esposas, y esposas, lleven con honor su posición al lado del hombre, dando su opinión a su marido, haciéndole ver con sabiduría lo correcto, para que él, sea el que finalmente decida, evitando llevar ustedes la responsabilidad; entonces que sea él, y ustedes descansarán:
Génesis 21:12 Entonces dijo Elohym a Abraham: No te parezca grave a causa del muchacho y de tu sierva; en todo lo que te dijere Sara, oye su voz, porque en Yitzjak te será llamada descendencia.

¿En cuántos matrimonios no se vive el problema de que la mujer le oculta las cosas al marido para que éste, no se enoje? El ejemplo de Sarah, lo debemos aplicar: sean astutas, díganle al marido lo que piensen, pero déjenle la responsabilidad que Hashem les puso, y ustedes descansen. Cuando el hijo le pide a la mamá: "Mamá me das permiso para ir a X lugar", la mamá le responde: "Hijo, dile a tu papá" pero el marido cómodamente, le dice al niño: "Que lo diga tu mamá", Ok, si eso es lo que el padre decide que se atenga a las consecuencias, porque la decisión es de él, y la responsabilidad de lo que suceda siempre será de él, no importa que la mamá haya decidido, el responsable al cederle a su esposa la decisión, siempre será él.

Sarah fue una mujer longeva, vivió bendecida por Hashem 127 años:
Génesis 23:1 Fue la vida de Sara ciento veintisiete años; tantos fueron los años de la vida de Sara.

Y aún cuando había partido con Hashem, su legado seguía viviendo, ya que cuando van a buscar esposa para Yitzjaq, el enviado la nombra como una garantía de lo que sería su hijo:
Génesis 24:36 Y Sara, mujer de mi amo, dio a luz en su vejez un hijo a mi señor, quien le ha dado a él todo cuanto tiene.

Es curioso ver en las congregaciones, cuando tienen a sus hijos pequeños y ya los quieren comprometer con algún niño o niña, sólo por su belleza, el reto en realidad está en elegir, o pedir al Eterno por un joven o señorita para nuestros hijos, cuyos padres hayan sido temerosos de El, y guardadores de su palabra, y que cuando nuestros hijos estén en esa condición, nuestros nombres sean una garantía como lo fue el de Sarah para la familia del joven o señorita con que se comprometan. ¿Qué te parece el reto?

Para concluir con las vidas de Sarah, me llama la atención leer que a pesar de que Abraham se unió posteriormente a Quetura -Cétura-, quien según la tradición era la misma Agar, Abraham fue enterrado en el mismo lugar que Sarah:
Génesis 25:10 heredad que compró Abraham de los hijos de Het; allí fue sepultado Abraham, y Sara su mujer.

Esto, nos habla mucho de lo que fue verdaderamente Sarah.

 

Conclusión

Saray, fue una mujer que intentó hacer lo correcto, pero le hizo falta ese toque en su corazón que vendría a cambiarla permanentemente, su testimonio y su vida trascenderían a las generaciones, tan es así que la bendición en nuestro pueblo que se acostumbra a dar a las mujeres es la siguiente:

EISIMEJ ELOHYM KE SARAH, RIBKA, RAJEL VE LEA.

Que el Eterno te bendiga como bendijo a nuestras matriarcas Sara, Ribka, Rajel y Lea.

Detrás de esta bendición, sobre nuestras hijas y mujeres, está el deseo que ellas sean mujeres llenas de obras buenas, que enaltezcan el nombre de Hashem, y que el marido junto a su esposa, vengan a completarse siendo uno. El hombre y la mujer sólo alcanzarán su máximo potencial, cuando hayan entendido que el desenvolvimiento del uno dependerá del otro.

El Brit Jadashá, enaltece la vida de Sarah, y viene a confirmar lo dicho:
1 Pedro 3:6 como Sara obedecía a Abraham, llamándole señor; de la cual vosotras habéis venido a ser hijas, si hacéis el bien, sin temer ninguna amenaza.

Así que, consiervos, si alguna bendición tienes para una mujer, ya sea tu esposa, hija en la carne o hija del Eterno, bendícela como nuestro pueblo las ha bendecido por los siglos.



¡Shabath Shalom!

 

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