Nombres
20 de Tevet de 5765
1 de Enero del 2005
Yirmiyaju / Jeremías 1:1-2:3
Por. Mijael Avila
Rabino mesiánico
Lectura
Jeremías 1:1 Las palabras de Jeremías hijo de Hilcías, de los sacerdotes que estuvieron en Anatot, en tierra de Benjamín. 2 Palabra de Hashem que le vino en los días de Josías hijo de Amón, rey de Judá, en el año decimotercero de su reinado. 3 Le vino también en días de Joacim hijo de Josías, rey de Judá, hasta el fin del año undécimo de Sedequías hijo de Josías, rey de Judá, hasta la cautividad de Jerusalén en el mes quinto.
4 Vino, pues, palabra de Hashem a mí, diciendo: 5 Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones. 6 Y yo dije: ¡Ah! ¡ah, Señor Hashem! He aquí, no sé hablar, porque soy niño. 7 Y me dijo Hashem: No digas: Soy un niño; porque a todo lo que te envíe irás tú, y dirás todo lo que te mande. 8 No temas delante de ellos, porque contigo estoy para librarte, dice Hashem. 9 Y extendió Hashem su mano y tocó mi boca, y me dijo Hashem: He aquí he puesto mis palabras en tu boca. 10 Mira que te he puesto en este día sobre naciones y sobre reinos, para arrancar y para destruir, para arruinar y para derribar, para edificar y para plantar. 11 La palabra de Hashem vino a mí, diciendo: ¿Qué ves tú, Jeremías? Y dije: Veo una vara de almendro. 12 Y me dijo Hashem: Bien has visto; porque yo apresuro mi palabra para ponerla por obra.
13 Vino a mí la palabra de Hashem por segunda vez, diciendo: ¿Qué ves tú? Y dije: Veo una olla que hierve; y su faz está hacia el norte. 14 Me dijo Hashem: Del norte se soltará el mal sobre todos los moradores de esta tierra. 15 Porque he aquí que yo convoco a todas las familias de los reinos del norte, dice Hashem; y vendrán, y pondrá cada uno su campamento a la entrada de las puertas de Jerusalén, y junto a todos sus muros en derredor, y contra todas las ciudades de Judá. 16 Y a causa de toda su maldad, proferiré mis juicios contra los que me dejaron, e incensaron a dioses extraños, y la obra de sus manos adoraron. 17 Tú, pues, ciñe tus lomos, levántate, y háblales todo cuanto te mande; no temas delante de ellos, para que no te haga yo quebrantar delante de ellos. 18 Porque he aquí que yo te he puesto en este día como ciudad fortificada, como columna de hierro, y como muro de bronce contra toda esta tierra, contra los reyes de Judá, sus príncipes, sus sacerdotes, y el pueblo de la tierra. 19 Y pelearán contra ti, pero no te vencerán; porque yo estoy contigo, dice Hashem, para librarte.
2:1 Vino a mí palabra de Hashem, diciendo: 2 Anda y clama a los oídos de Jerusalén, diciendo: Así dice Hashem: Me he acordado de ti, de la fidelidad de tu juventud, del amor de tu desposorio, cuando andabas en pos de mí en el desierto, en tierra no sembrada. 3 Santo era Israel a Hashem, primicias de sus nuevos frutos. Todos los que le devoraban eran culpables; mal venía sobre ellos, dice Hashem.
Reflexión
Yirmiyaju Jeremías- fue un profeta que sirvió al Eterno en los tiempos de Yosiyaju Josías- Hamelej El rey- y continuó su ministerio en los reinados de los últimos reyes de Yehuda Juda-. Uno de los principales propósitos que tuvo fue convencer a Sedequias de que no se aliara con Egipto, pero éste hizo lo opuesto y cosecho la ruina de su decisión.
Yirmiyaju tuvo el llamado del Eterno a servirle desde muy pequeño: Jeremías 1: 6 Y yo dije: ¡Ah! ¡ah, Señor Hashem! He aquí, no sé hablar, porque soy niño
Y no obstante de su edad él tuvo que obedecer. Uno de los argumentos que el Eterno usó es lo que encontramos unos pasukim versículos- previos: Jeremías 1: 4 Vino, pues, palabra de Hashem a mí, diciendo: 5 Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones.
El Eterno le conocía, desde el vientre de su madre lo santificó, y esto es muy interesante conocer dado que nuestro Elohym contrario a los demás dioses sobre la tierra es un Elohym personal, el cual se preocupa por nosotros y aún da muestra de su cuidado.
Enseña nuestro pueblo que en el nacimiento de un bebé existen tres socios, el padre, la madre y por supuesto el Eterno, sin embargo es el Eterno el que tiene en su facultad permitir que el matrimonio tenga hijos o no, leamos lo dicho por Yaacob -Jacob-: Genesis 30:2 Jacob se enojó con Raquel y le dijo: ¿Soy yo acaso Elohym, que te ha negado el fruto de tu vientre?
Para los que somos pueblo del Eterno es El mismo el que nos promete si le obedecemos que desde ese lugar, es decir el vientre seremos benditos y por supuesto no nada más fue prerrogativa de Yirmiyaju, sino que todos lo podemos ser y mucha más nuestro hijos, tal y como lo vemos en los siguientes pasajes: Deuteronomio 7:12 Y por haber oído estos decretos y haberlos guardado y puesto por obra, Hashem tu Elohym guardará contigo el pacto y la misericordia que juró a tus padres. 13Y te amará, te bendecirá y te multiplicará, y bendecirá el fruto de tu vientre y el fruto de tu tierra, tu grano, tu mosto, tu aceite, la cría de tus vacas, y los rebaños de tus ovejas, en la tierra que juró a tus padres que te daría.
Deuteronomio 28:4 Bendito el fruto de tu vientre, el fruto de tu tierra, el fruto de tus bestias, la cría de tus vacas y los rebaños de tus ovejas.
El Eterno promete no nada más bendecir el vientre que trae a nuestros hijos, sino que aún lo hará sobreabundar, es decir no nada más satisfaciendo la necesidad de tener un hijo sino aún mas de ellos: Deuteronomio 28:11 Hashem te hará sobreabundar en bienes, en el fruto de tu vientre, en el fruto de tu bestia y en el fruto de tu tierra, en el país que Hashem juró a tus padres que te había de dar.
Leamos el siguiente pasaje con detenimiento: Salmos 22:9 Pero tú eres el que me sacó del vientre, el que me hizo estar confiado desde que estaba en el regazo de mi madre.
10 A ti fui encomendado desde antes de nacer; desde el vientre de mi madre, tú eres mi Elohym.
¿Observaste que en el pasuk 10 habló de que fue encomendado desde antes de nacer? Debido a eso desde antes de nacer vivió confiado, por lo que si tu en tus hijos aprecias que su carácter es nervioso, encomiéndalo al Eterno y pídele que le dé de Su confianza.
El Eterno es el que nos conoce desde el momento en que estamos en el vientre por lo que aún estando ahí, Hashem observó nuestro desarrollo: Eclesiastés 11:5 Así como tú no sabes cuál es el camino del viento ni cómo crecen los huesos en el vientre de la mujer encinta, así también ignoras la obra de Elohym, el cual hace todas las cosas.
Ahora, si tu no haz tenido la bendición de tener una madre creyente y aún más si has experimentado el abandono de parte de ella, aún tienes esperanza, el Eterno te dice: Isaías 49:15 ¿Se olvidará la mujer de lo que dio a luz, para dejar de compadecerse del hijo de su vientre? ¡Aunque ella lo olvide, yo nunca me olvidaré de ti!
Nunca es tarde para encomendar a nuestro hijos al Eterno, pero si aún no los haz tenido ten presente que lo debes hacer aún desde el vientre de la madre, rogándole al Eterno su protección y desde luego la posibilidad de que El los use para su propósitos.
Si tu estás embarazada en este momento, bueno sería que seguir el ejemplo de la madre de Shimshon Sansón- la cual desde que su hijo esta en su vientre sabía que sería destinado para el servicio del Eterno lo destines para tal fin: Jueces 17: 17 Le descubrió, pues, todo su corazón y le dijo: Nunca a mi cabeza llegó navaja, porque soy nazareo para Elohym desde el vientre de mi madre. Si soy rapado, mi fuerza se apartará de mí, me debilitaré y seré como todos los hombres.
Además de lo anterior, reconozcamos que nuestra lucha en éste mundo más que para encontrar riquezas, fama o un renombre, es para engrandecer el nombre del Eterno, por lo que reconozcamos nuestra condición tal y como lo hizo Yob Job- y avoquémonos a lo primordial, a dar vida a nuestro Mesías y a engrandecer el nombre del Eterno, por que todo lo demás se quedará en el olvido.
Job 1:21 y dijo: Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allá. Hashem dio, y Hashem quitó; sea el nombre de Hashem bendito
¡Shabbath Shalom!
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