Mandarás
10 de Adar I de 5765
19 de Febrero del 2005
Ezequiel / Yejezkel 43:10-27
Por. Mijael Avila
Rabino mesiánico
Lectura
Ezequiel 43:10 Tú, hijo de hombre, muestra a la casa de Israel esta casa, y averg:uéncense de sus pecados; y midan el diseño de ella. 11 Y si se avergonzaren de todo lo que han hecho, hazles entender el diseño de la casa, su disposición, sus salidas y sus entradas, y todas sus formas, y todas sus descripciones, y todas sus configuraciones, y todas sus leyes; y descríbelo delante de sus ojos, para que guarden toda su forma y todas sus reglas, y las pongan por obra. 12 Esta es la ley de la casa: Sobre la cumbre del monte, el recinto entero, todo en derredor, será santísimo. He aquí que esta es la ley de la casa.
13 Estas son las medidas del altar por codos (el codo de a codo y palmo menor). La base, de un codo, y de un codo el ancho; y su remate por su borde alrededor, de un palmo. Este será el zócalo del altar. 14 Y desde la base, sobre el suelo, hasta el lugar de abajo, dos codos, y la anchura de un codo; y desde la cornisa menor hasta la cornisa mayor, cuatro codos, y el ancho de un codo. 15 El altar era de cuatro codos, y encima del altar había cuatro cuernos. 16 Y el altar tenía doce codos de largo, y doce de ancho, cuadrado a sus cuatro lados. 17 El descanso era de catorce codos de longitud y catorce de anchura en sus cuatro lados, y de medio codo el borde alrededor; y la base de un codo por todos lados; y sus gradas estaban al oriente.
18 Y me dijo: Hijo de hombre, así ha dicho Hashem el Señor: Estas son las ordenanzas del altar el día en que sea hecho, para ofrecer holocausto sobre él y para esparcir sobre él sangre. 19 A los sacerdotes levitas que son del linaje de Sadoc, que se acerquen a mí, dice Hashem el Señor, para ministrar ante mí, darás un becerro de la vacada para expiación. 20 Y tomarás de su sangre, y pondrás en los cuatro cuernos del altar, y en las cuatro esquinas del descanso, y en el borde alrededor; así lo limpiarás y purificarás. 21 Tomarás luego el becerro de la expiación, y lo quemarás conforme a la ley de la casa, fuera del santuario. 22 Al segundo día ofrecerás un macho cabrío sin defecto, para expiación; y purificarán el altar como lo purificaron con el becerro. 23 Cuando acabes de expiar, ofrecerás un becerro de la vacada sin defecto, y un carnero sin tacha de la manada; 24y los ofrecerás delante de Hashem, y los sacerdotes echarán sal sobre ellos, y los ofrecerán en holocausto a Hashem. 25 Por siete días sacrificarán un macho cabrío cada día en expiación; asimismo sacrificarán el becerro de la vacada y un carnero sin tacha del rebaño. 26 Por siete días harán expiación por el altar, y lo limpiarán, y así lo consagrarán. 27 Y acabados estos días, del octavo día en adelante, los sacerdotes sacrificarán sobre el altar vuestros holocaustos y vuestras ofrendas de paz; y me seréis aceptos, dice Hashem el Señor.
Reflexión
Hace muchos años existió un rey, cuyos súbditos eran muy felices, la riqueza de su reinado era inmensa, en su palacio era evidente, tenía oro en muchas partes, sus cubiertos, platones, llaves, etc. Su ropaje era hecho de las mejores telas traídas de tierras lejanas, y no había nada que no deseara que no pudiera realizar.
Este rey deseaba mucho tener hijos, se casó y cumplió su sueño, su esposa le dio 14 hijos, éstos niños fueron muy felices, conforme iban creciendo conocían la fama de su padre, el cual era conocido como justo, sus hijos a su vez también conocerían todas las propiedades que su padre tenía. Una de ellas era una casa de campo que al hijo mayor le gustaba mucho, éste niño ya podía ir a visitar a los caballos que tanto le gustaban, le encantaba subirse en la lancha que tenían en el lago, pero lo que en verdad era su sitio preferido era una casa en el árbol que su padre había mandado hacer para él.
En la medida que sus demás hijos crecían también empezaban a disfrutar cada vez más lo que su padre tenía, ¿Qué tanto conocerían de las propiedades de su padre? Dependía de que tanto ellos habían crecido, pero había una excepción, tenía un hijo que desde pequeño se había manifestado como obstinado, era rebelde y constantemente les daba dolores de cabeza a sus padres, ellos trataban de disciplinarlo evitando cumplirle sus deseos, y como una de las cosas que los niños más disfrutaban era la casa en el árbol, era una de las cosas que desde siempre le habían prohibido.
Cada vez que sus padres se tentaban el corazón para dar su autorización para que él visitará éste sitio, su hijo cometía alguna falta lo que le impedía disfrutar de la casa que sus hermanos tanto disfrutaban, ¿Qué le hacía falta al hijo para disfrutar un bien que su padre tenía y que incluso lo había mandado a construir para ellos? Solo bastaba con que su hijo se arrepintiera y se portara bien.
El relato anterior de alguna manera ilustra la situación que cada uno de nosotros vivimos para con el Eterno, ya que él siendo el Rey de reyes contiene posesiones y que incluso una de ellas la construyó específicamente para nosotros, y no, no es una casa en el árbol, es el Bet Hamikdash conocido como el Santo Templo, el cual tiene enormes tesoros y que no son necesariamente físicos, sino que trascienden a ello por cuanto nos ilustran verdades, enseñanzas, soluciones, etc. Del mundo en el que vivimos, y es precisamente en ésta haftará donde lo podemos ver de una forma clarísima, leámoslo: Ezequiel 43:10 Tú, hijo de hombre, muestra a la casa de Israel esta casa, y averg:uéncense de sus pecados; y midan el diseño de ella. 11 Y si se avergonzaren de todo lo que han hecho, hazles entender el diseño de la casa, su disposición, sus salidas y sus entradas, y todas sus formas, y todas sus descripciones, y todas sus configuraciones, y todas sus leyes; y descríbelo delante de sus ojos, para que guarden toda su forma y todas sus reglas, y las pongan por obra.
El Eterno promete que detrás del arrepentimiento para con él, es decir la teshuva, si es que nosotros nos volvemos a Él, nos mostrará las verdades que éste santo lugar encierra, y es que cuando llegamos a éste libro y empezamos a leer la descripción de todo su mobiliario, de sus dimensiones, de su distribución, y al leerlo completo en el rezo de shajarit correspondiente a la mañana- en la perasha, es frecuente que las personas les parezca algo aburrido ya que lo único que leemos son cosas que aparentemente poco tienen que ver con nosotros, sin embargo esto no es así, ya que si andamos rectamente en la presencia del Eterno, tiene mucho que enseñarnos, leamos que cosas nos puede enseñar.
1) El diseño de la casa
2) Su disposición
3) Sus salidas
4) Sus entradas
5) Todas sus formas
6) Todas sus descripciones
7) Todas sus configuraciones
8) Todas sus leyes
Ahora, detrás de cada uno de éstos puntos podremos profundizar en el corazón del Eterno, ya que éste es el origen del Santo Templo, por lo que cada uno de los aspectos nos remontarán hasta los cielos dado que es ahí de donde se saco el modelo para ésto que es lo físico, por ello cuando el escriba del libro de Los Judios o Hebreos al transmitir su carta, de alguna manera les trae a memoria algo que desde pequeños les era familiar pero que ahora teniendo al Mesías podrían avanzar a nuevas alturas.
No puedo dejar de pensar que todo éste conocimiento lo necesitamos, ya que si deseamos llevar a otros a reconciliarse con el Eterno ahí está, si deseamos ponernos a cuentas con Él ahí está, si deseamos servirle, ahí está, si deseamos ofrendarle, ahí está, y solo lo que necesitamos es arrepentirnos y avergonzarnos de nuestros actos y pedirle que nos muestre Su verdad.
Mucha gente piensa que en la Biblia está todo y no hace falta beber de la rica sabia del olivo, es decir de nuestro pueblo Israel, pero la realidad es que yerran dado en la Escrcitura no está escrito la forma de éste lugar, y si algo tan elemental no esta en la Escritura luego entonces es nuestro deber ubicar en donde se encuentra ésta para entonces aprender, y detrás de ello darnos cuenta que es nuestro pueblo el que la tiene, y así como ésto innumerables cosas que en las Escrituras no están y que la tradición de nuestro pueblo se han preservado por lo siglos, es necesario tenerlas, no con ello quiero decir que la tradición de nuestro pueblo se acepte en su totalidad, sino que debemos aprender a discriminar lo que está bien de ella así como lo que está mal, tal y como lo hizo nuestro rabino Yehoshua Hamashiaj.
No sé si sea tu deseo aprender de esto, pero si ese es tu deseo solo resta que hagas teshuva y pídeselo al Eterno que el será fiel a su palabra.
¡Shabbath Shalom!
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