La Shoa en Holanda

Por Fernando Portugal


"Bendeciré a quienes te bendijeren y maldeciré a los que te maldijeren" Bereshit (Génesis) 12:3
. Así dijo Di_s a Abraham avinu. Durante años lo judíos hemos pensado que esa bendición es extensiva también a todos nosotros. Por lo tanto quien bendiga al pueblo de Israel será bendito. En ese caso podríamos decir que los holandeses podrían haberse visto beneficiados con esta promesa, pues como veremos, la colaboración de los habitantes de los Países Bajos, con nuestro pueblo durante los críticos años de la Segunda Guerra Mundial, fue al parecer bastante activa, siendo que la institución para el recuerdo de los heroés y mártires de la Shoa, Yad Vshem, ha distinguido a muchos holandeses como justos entre las naciones, al grado que Holanda es el país, con más de estos distinguidos per cápita.

La comunidad judía holandesa comenzó a cobrar importancia con la llegada de numerosos judíos sefardíes, que ya sea, huían de España para retornar a su identidad judía o en otros casos venían de otros países, donde sus ascendientes se habían establecido tras la expulsión de Sefarad. Esta llegada de sefarditas se dio aproximadamente hacia 1590 y se vio reforzada por la inmigración de azquenazíes, después de la década de 1620. Al principio esta comunidad organizaba sus servicios religiosos en una intimidad casi clandestina,. Pero al percatarse de la tolerancia de las autoridades calvinistas, con el tiempo se fundaron "yeshivot" (la primera en 1616) y se organizó la impresión de libros de culto.
Tanto las autoridades como los gobernados, llegaron a considerar a los judíos como un elemento útil dentro de la sociedad.
Aunque se ha hablado más bien poco de Holanda, podemos equiparar la estancia de nuestro pueblo en dich9 país, como la tenida en Sefarad durante la Edad Media y en Estados Unidos en la actualidad.
En este marco de respeto a la comunidad judía, surgió un distinguido erudito llamado Manasés Ben Israel (1604-1657), quien llama nuestra atención por haberse tratado de un estudioso que destinó muchas de sus obras al noble propósito de hacer accesible el conocimiento del judaísmo a los cristianos, legando a decir que entre ambas religiones o formas de vida, existían más similitudes que diferencias. También colaboró con los puritanos ingleses a efectos de facilitar el regreso de los judíos a Inglaterra.
Por ello no es extraño, que una vez entrado el siglo XX, los holandeses, herederos de una cultura filosemita, llamaran al Yishuv de aquella nación como "nuestros judíos""
Una vez que Hitler asume la cancillería en Alemania, un grupo de judíos previsores opta por refugiarse en la vecina Holanda; más tarde después de la leyes de Nuremberg de 1935 y de la "Kristallnacht" en l938, los refugiados se incrementaron. Muchos de ellos, llegan a residir al "Barrio de los Ríos", en Amsterdam, originalmente destinado para las casas de obreros y otros trabajadores. Este orgullo del derecho y protección sociales de holanda, se convirtió de repente en un barrio que alojaba a ricos empresarios procedentes de Frankfurt. Cuando estos se exhibían por las calles, causaban sensación entre los viejos residentes de una menor condición económica.
Una vez empezada la guerra, los judíos de Holanda así como la población en general, esperaron impacientes el avance de la hostilidades. En los mese posteriores a la invasión de Polonia se dio el período denominado "guerra sentada", en el cual no hubo enfrentamientos importantes. La situación continuó así, hasta que Alemania invade los países escandinavos y después en forma sorpresiva, ataca simultáneamente Holanda, Bélgica y Luxemburgo, el 10n de mayo de 1940.
El ejército holandés con solo 400 mil hombres, no puede resistir a la ya fogueada "Wermacht" y en cuatro días el comandante en jefe Winkelman, se ve obligado a declarar la rendición. 100 mil soldados holandeses murieron, Rotterdam había sufrido uno de los peore3s bombardeos aéreos de la historia y la familiar real había tenido que exiliarse en Inglaterra. Sin embargo en algunas ciudades como Amsterdam, la vida normal se intentó reanudar.
A diferencia de lo que sucedía en el oeste de Europa, los judíos no comenzaron a sufrir inmediatamente, sino que durante algún tiempo, pudieron seguir sus vidas como hasta entonces.
Las anormalidades consistieron en un principio en ser registrados a través de un censo, lo cual nunca imaginaron sería elemento clave para su exterminación.
Los peores tiempos llegaron para el Yishuv, en febrero de 1941, cuando el periódico nazi de Holanda, anuncia que en un enfrentamiento dentro del antiguo getto de Amsterdam, los judíos ortodoxos habían extraído sangre de los cuellos de los soldados alemanes. En otros tiempos, una nota así hubiera generado la carcajada general, pero como el castigo por dicho crimen, consistió en la deportación de 900 judíos a Mauthausen, el pueblo holandés cerró filas en torno a "sus" judíos y se convocó a una huelga general para el 25 de febrero. Durante dos días tanto la industria como el transporte estuvieron detenidos por completo, parálisis que se vio interrumpida cuando los nazis comenzaron a repeler esta forma de resistencia general, con torturas y otras agresiones físicas.
Todo el mes de febrero, hubo muchos enfrentamientos entre judíos y nazis en varios puntos de Amsterdam. Al término de esta primera crisis, el periódico judío publicado por el gobierno de ocupación de Arthur Seyss-Inquart, publica crueles decretos en contra de la población judía. Hacia fines de 1941, todos los judíos llevaban en su tarjeta de identidad una gran J negra que los identificaba, además estaba prohibido que se hospedaran en hoteles, visitarán cafés, cines, restaurantes,. Bibliotecas y parques públicos. Más tarde se restringieron el uso del transporte uy el ejercicio de distintas profesiones.
La gota que derramó el vaso se dio cuando el mencionado periódico, llamado "Joodsche Weekblad", ordenó por medio de un edicto, la obligación de que los judíos utilizaran una estrella de David cocida en la parte superior izquierda de sus ropas en forma permanente. Nuevamente los holandeses se lanzaron a protestar en contra del nuevo decreto, en apoyo a nuestro pueblo.
A partir del día en que se hizo obligatorio el uso de dicha insignia, muchos cristiano s salieron a la calle con una "magen David". Flores amarillas aparecieron por doquier y en los comercios se instaba al público a tratar con especial deferencia a lo judíos. Al parecer, estas exhortaciones surtieron efecto, pues Ana Frank, describía en su diario, la amabilidad de sus vecinos holandeses.
La moral de los judíos subió mucho después de estas demostraciones, que finalmente fueron interrumpida con severas medidas por los nazis.
Por supuesto que no todos los holandesés eran un dechado de bondad. El "Movimiento Nacional Socialista", que cuando nació tenía militantes judíos, una vez llegada la invasión, se dejó influenciar grandemente por los nazis, al grado de que muchos de sus 33 mil miembros tomaran parte en los actos antisemitas que hacia el órgano del partido llamado "WA" (Ejército de Defensa). También existen ciertas estimaciones, acerca de que, quizá un 5% de los holandeses colaboraron con el gobierno de ocupación.
Al final de 1941, además de las citada prohibiciones, los judíos ya no podían contraer matrimonio con los cristianos, los niños habían sido expulsados de las escuelas no judías (29 de agosto), estaban impedidos para asistir a los lugares de entrenamiento deportivo (15 de septiembre) y habían perdido todos sus derechos en materia laboral,. Pero lo peor, estaba por venir, pues el 5 de diciembre, todos los judíos no holandeses, refugiados antes de la guerra (14 mil alemanes y austríacos junto con 7,500 de otras nacionalidades), fueron obligados a registrarse por 2ª. Vez en el "Zentrallstelle", ahora para ser deportados, en una operación que en un esfuerzo de encubrimiento, se le llamó de "inmigración voluntaria". Algunos de estos fueron llevados a gettos de Polonia y otros directamente a los campos de concentración.
El 7y de enero de 1942, el "Joodsche Raad" órgano que regula los asuntos judíos bajo supervisión nazi, recibió una convocatoria para trasladar a cerca de 1500 judíos desempleados, a lo que los nazis llamaron "campos de trabajo normales". De esta manera 905 judíos fueron trasladados a Werterbork, siendo seguidos por algunos "apátridas" que fueron deportados luego.
Ese mismo mes, los judíos que vivían en los poblados cercanos a Amsterdam, fueron obligados a trasladarse a esta ciudad.
De esta forma los nazis iban preparando el terreno para la deportación masiva.
En los meses siguientes muchos judíos (cerca de 3mil), la mayoría de ellos solteros, recibieron citaciones para presentarse en la Zentrallstelle de Amsterdam y ser llevados a campos de trabajo holandeses. En mayo de l942, ya había 3,200 judíos en campos de trabajo dentro de Holanda. Aunque estos no eran hoteles de lujo, por supuesto tampoco eran los terribles campos de exterminio que se encontraban en la lejana Polonia, pero los judíos holandeses ya conocían rumores acerca de campos como Auschwitz, donde el respeto a la vida humana era cosa del pasado.
Con las deportaciones, que ya se estaban convirtiendo en un fenómeno común, la opinión pública no podía creer que los edictos antisemitas pudieran recrudecerse. Pero así fue, ya que el 21 de mayo de 1942, los judíos fueron víctimas de uno de los peores embargos que podía sufrir un holandés: el de su bicicleta. Varios edictos más fueron apareciendo, como el que prohibía toda actividad deportiva a los judíos y el que establecía el toque de queda a partir de las ocho de la noche.
Las restricciones llegaron a tal grado, que se prohibió a los judíos, tan sólo asomarse a los balcones o ventanas de sus casas.
En julio de 1942, las deportaciones se recrudecieron, pero ahora ya no a campos ubicados ceca de casa, sino a los campos de exterminio ubicados en los territorios ocupados del oeste. He aquí cuando el verdadero sufrimiento llegó para los judíos. En Auswichtz, Maidianek, Treblinka o Sobibor, con las cámaras de gas funcionando noche y día, las restricciones a la vida social que se tenían en Holanda, parecían hasta infantiles.
Aunque el método de las citaciones continuó, la S.S. y la policía auxiliar holandesa, conocida como "Grüne Polizei", comenzaron a practicar "razzias " es decir "peinaban" algunas áreas de las ciudades importantes, como Amsterdam, obligando a los judíos a salir de sus casas.
Muchos se vieron obligados a esconderse convirtiéndose en "onderduiker". Según algunas estimaciones el número de los que es escondieron, llegó a ser de aproximadamente 37 mil personas.
Para la vida en la clandestinidad, era muy necesaria la ayuda de los goym. Un ejemplo de verdadera justicia fue el que protagonizó la familia Ten Boom de Haarlem, que desde mayo de 1943 hasta febrero del siguiente año, se dedicaron a conseguir escondites para un amplio número de judíos.
El aliciente de esta familia para participar en la Resistencia, era el amor al pueblo judío, emanado del estudio de la Biblia. Cuando al inicio de las deportaciones, el padre de familia apodado "Opa", presenció junto con su hija Corrie, uno de estos operativos, no sólo compadeció a los judíos, sino también a los nazis pues, en sus palabras "estaban tocando a Di_s en lo que más le duele". Meses más tarde cuando una mujer judía pidió ayuda ante la puerta de la casa, "Opa", le permitió quedarse diciendole que "el pueblo de Di_s es bienvenido en esta casa ".
Así los Ten Boom, se vieron envueltos en una red de auxilio que se extendió por toda Holanda. Desgraciadamente estas buenas personas pagarían muy caros su amor por Israel. En febrero de 1944, la policía irrumpió en la casa, deteniendo a la familia Ten Boom y otros colaboradores que allí estaban. "Opa", entonces ya un octagenario, no sobrevivió sino 10 días al arresto, Betsie, una de la hijas, moriría en el campo de concentración de Ravensbrück" no sin antes haber dejado un piadoso testimonio personal entre sus compañeras de sufrimiento, mientras que Corrie, sería la única que regresaría a casa, ya casi al final de la guerra.
Tristemente los esfuerzos de personas como ellos palidecían con los traslados que diariamente se hacían a los campos de concentración, por ejemplo entre el 14 de julio y 17 del mismo mes de 1942, cuatro mil judíos fueron deportados.
El proceso de deportación, generalmente consistía en que después de que los judíos se presentaran ante las autoridades tras recibir una citación o que hubiesen sido detenidos en alguna de las "razzias", eran llevados a la "Zentrallstelle" de Amsterdam o la plaza más importante de la población que se trataré, para luego dirigirlos a Westerbork, un campo ubicado en Holanda. Una vez que estaban afincados en ese lugar, sólo tenían que esperar el arribo dl tren que los destinaría a los campos de concentración, donde , si eran aptos para el trabajo, sobrevivirían algunos meses, si no, iban directamente a la cámara de gas.
En cuanto al campo de detención de Westerbork, hay que aclarar que no estaba destinado al exterminio, sino que era algo así como una estación de paso, y aunque Ana Frank, prefería no hablar de las costumbres de este sitio, como lo dice en su diario, las condiciones de vida en el campo, eran tolerables, pues hasta una orquesta existía.
En lasa poblaciones grandes, cada vez era más notoria la ausencia de los judíos, mientras que la confiscación de sus bienes se hacia cada vez de manera más abierta. Una vez que los deportados abandonaban sus hogares, una compañía de mudanzas llamada Puls, empaquetaba el mobiliario y los enseres para ser trasladados a Alemania.
Los períodos de tiempo en que las deportaciones y por consiguiente las "razzias", se agudizaron fueron principalmente en agosto de 1942 y más tarde en marzo de 1943. Para el invierno de 1943-1944, Amsterdam, era en palabras de los nazis una ciudad "juden frei" (libre de judíos).
Como ya hemos dicho, muchos de ellos se hallaban escondidos, por ello la propaganda antisemítica continuaba. Había carteles y películas de contenido antijudío, además los nazis holandeses, habían creado patrullas encargadas de cazar judíos escondidos en el campo, así mismo existían recompensas establecidas para el que denunciara a un judío escondido.
En septiembre de 1944, salió el último transporte de Westerbork, con destino a Auschwitz. En este tren i9baa la familia de Ana Frank.
Una de las escritoras más famosas del siglo XX, que gracias a sus verdugos nazis no vivió para saberlo. La más conocidas de las víctimas de la Shoah y uno de los seres humanos más hermosos que han existido. Escondida con su familia el edificio 263 de la calle Prinsengracht, de Amsterdam, escribió un diario que hoy por hoy es una de las obras más representativas del siglo XX. Descubiertos por la policía el 4 de agosto de 1944, ella, su familia y los amigos con los que compartían el escondite, hallaron la muerte en distintos campos de con concentración. Ana y su hermana Margot, murieron de tifus, en Bergen-Belsen, poco antes de que los aliados entraran en Holanda, mientras que su madre, Edith Frank, murió sola y enferma en un "hospital" de Auswichtz. Sólo su padre,. Otto Frank, sobrevivió para continuar con el legado de Ana en el mundo.
Junto con Ana Frank murieron cerca de l05 mil judíos holandeses, el más alto índice de judíos fallecidos en los países ocupados del occidente de Europa. Aunque Ana Frank no era muy religiosa, es sus anotaciones del año de 1943, dice que es cuando conoce a Di_s y en varias ocasiones da muestras de su confianza en El, sabiéndose segura de que nunca le abandonaría. Estamos seguros de que Hashem socorrió a esta niña hasta en sus últimos momentos de vida, como cuando con los pocos elementos que tenía intento, según lo cuentan algunas sobrevivientes, celebrar Hanuká.
Hoy, Holanda es un país próspero, sin embargo, es de todos conocido, que la mayoría de sus pobladores han alejado de los principios bíblicos que inspiraron su lucha a favor del pueblo judío. En la actualidad Amsterdam es una ciudad donde la drogadicción y la prostitución son totalmente aceptadas, además desde hace algún tiempo, se ha creado un escándalo internacional por las prácticas eutanatas de las que se ha abusado en este país.
Oremos pues, para que los holandeses puedan recibir un conocimiento aún mayor del que tuvieron sus padres respecto a la Torah, y puedan estar llenos del Ruaj HaKodesh, para que vuelvan a vivir en Su camino, bendiciendo con esto a judíos y no judíos.
Reconfortémonos también pensando en que los miles de judíos holandeses, que murieron en la Shoah, se hallan ahora en la presencia de Adonai Eloheinu, adorándole eternamente y para siempre.




¡Am Israel Jai!
Fernando Portugal Pescador

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